Sindrome de Dent : Tipo 1 i Tipo 2
Sindrome de Dent Tipo 1:
La enfermedad de Dent de tipo 1 (ED1) es una forma de la enfermedad de Dent en la que predominan las manifestaciones renales. Se desconoce su prevalencia pero se han descrito menos de 250 familias. La enfermedad suele presentarse únicamente en varones, en ocasiones desde la primera infancia. La ED1 se caracteriza por una disfunción del túbulo proximal (TP) y una proteinuria de bajo peso molecular (99% de los casos), asociadas con hipercalciuria (95%), nefrolitiasis (50%), nefrocalcinosis (75%), e insuficiencia renal progresiva. La disfunción del TP puede ser más grave que en el síndrome de Fanconi (por ejemplo, aminoaciduria, fosfaturia, glucosuria, uricosuria, kaliuresis, y defecto de acidificación urinaria), y con frecuencia se complica con raquitismo u osteomalacia. Estos pacientes pueden presentar dolor óseo y dificultades al andar debido al raquitismo, o síntomas de nefrolitiasis como dolor abdominal y hematuria. Ocasionalmente, la enfermedad se diagnostica tras el hallazgo fortuito de manifestaciones biológicas de una disfunción TP, incluyendo proteinuria de bajo peso molecular, caracterizada por la excreción elevada de microglobulinas alfa-1 y beta-2, proteína transportadora de retinol (PTR RBP), proteína Clara cell, y proteína transportadora de la vitamina D. La pérdida urinaria de PTR puede causar episodios de ceguera nocturna en algunos pacientes. Existe una considerable variabilidad inter e intrafamiliar en la aparición de nefrolitiasis. Las mujeres portadoras pueden presentar una forma atenuada de la enfermedad con proteinuria de bajo peso molecular e hipercalciuria, y raramente desarrollan nefrolitiasis e insuficiencia renal. La ED1 puede estar causada por mutaciones inactivantes del gen CLCN5, localizado en el cromosoma Xp11.22, que codifica un intercambiador electrogénico Cl-/H+ de 746 aminoácidos (ClC-5). Se han identificado más de 140 mutaciones del gen CLCN5. Alrededor del 40% de los afectados no presentan mutaciones en CLCN5, a pesar de que sus manifestaciones clínicas no difieren en nada a las de los que sí presentan mutaciones en ese gen. El diagnóstico se basa en la presencia de proteinuria de bajo peso molecular, hipercalciuria y, por lo menos, uno de estos signos: nefrocalcinosis, nefrolitiasis, hematuria, hipofosfatemia, o insuficiencia renal. El diagnóstico se confirma por genética molecular. El diagnóstico diferencial incluye otras causas de disfunción generalizada del túbulo proximal. La enfermedad sigue un patrón de herencia recesivo ligado al X. No se recomienda el diagnóstico prenatal ni el genético preimplantacional debido a que no hay evidencia de una correlación genotipo-fenotipo y a que el pronóstico vital es generalmente bueno. El tratamiento es sintomático, centrado en la hipercalciuria y en la prevención de nefrolitiasis. Los diuréticos tiazídicos pueden usarse para tratar la hipercalciuria, aunque se han descrito efectos adversos considerables, como hipovolemia e hipokalemia ligadas a la tubulopatía primaria. Del mismo modo, hay que ser cauto al tratar el raquitismo con vitamina D ya que puede incrementar la hipercalciuria. El control de la hipercalciuria a largo plazo con una dieta rica en citrato puede retrasar la progresión de la enfermedad renal incluso en ausencia de nefrolitiasis. El pronóstico vital es bueno en la mayoría de pacientes. La progresión hacia la insuficiencia renal terminal ocurre entre la tercera y la quinta década de vida en un 30-80% de los varones afectos.
Sindrome de Dent Tipo 2:
La enfermedad de Dent de tipo 2 (ED2) es una forma de la enfermedad de Dent, en la que los afectos presentan las manifestaciones de la enfermedad de Dent de tipo 1 (véase este término) asociadas con afectación extra-renal. Aproximadamente se han descrito unos 20 casos hasta la fecha. Todos ellos presentaban hipercalciuria y proteinuria de bajo peso molecular. Además, estos pacientes pueden presentar: nefrocalcinosis, nefrolitiasis, hematuria, hipofosfatemia, y/o insuficiencia renal progresiva. Sólo una minoría (aproximadamente una cuarta parte) de estos pacientes parecen presentar un déficit intelectual leve, hipotonía y cataratas subclínicas. El déficit intelectual y las cataratas eran tan leves, que inducían que los clínicos descartaran el diagnóstico de síndrome de Lowe (véase este término), que se caracteriza por cataratas congénitas, retraso en el desarrollo motor, algún grado de déficit intelectual variable en prácticamente casi todos los varones afectos, retraso del crecimiento, raquitismo y tubulopatía renal proximal. Además, los pacientes con ED2 y un déficit intelectual leve eran adultos que no habían desarrollado otros signos del síndrome de Lowe. Los casos de ED2 descritos presentaban mutaciones en el gen OCRL1, también implicado en el síndrome óculo-cerebro-renal de Lowe. La transmisión de la enfermedad sigue un patrón de herencia recesivo ligado al X.
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